La motivación, el camino hacia la transformación.

La motivación, el camino hacia la transformación.

La vida es movimiento y el movimiento lo generamos voluntariamente cuando tenemos un verdadero incentivo para lograr los objetivos. Es muy importante tener motivaciones en los distintos ámbitos de la vida que nos impulsen a actuar con pasión hacia lo que queremos lograr. ¿Qué me empuja a ejercer mi función en el trabajo día a día?, ¿qué hábitos en mi vida están fundamentados en algo realmente valioso y significativo?, en general, ¿qué me hace sentir vivo/a y me impulsa a levantarme todos los días a ser una mejor versión de mí?

 

Tener una motivación clara en la vida hace que luchemos por ello en todo momento y que, a pesar de que las cosas no siempre salgan como queremos, no nos rindamos, sino que continuemos actuando consecuentemente con nuestros ideales. Esto sucede porque se activan unos circuitos de la zona del córtex prefrontal izquierdo que nos hace recordar todas las buenas sensaciones que vamos a tener cuando logremos lo que queremos. Como afirma Daniel Goleman “cuando algo sale mal, esto nos ayuda a seguir adelante a pesar de las dificultades”.

 

El cerebro de todas las personas funciona diferente, quienes emocionalmente están regidos por el lado izquierdo, tienden a ser más positivos y arriesgados, mientras que quienes activan la zona prefrontal derecha, suelen pensar más las cosas, ser más cautelosos y rendirse con más facilidad.

 

Para lograr la activación completa del hemisferio izquierdo del cerebro, es necesario tener una motivación fuerte y clara. McClelland, un importante teórico de la motivación destacó tres motivadores reales para los seres humanos: necesidad de poder, afiliación y progreso. Dependiendo de las aspiraciones de cada persona, todos tres pueden ser un medio para poner en funcionamiento el cerebro.

 

La necesidad de poder tiene que ver con influir en las demás personas de diversas maneras. La afiliación, con el deseo de relacionarse con otros, colaborar y luchar por el bien común. Mientras que la necesidad de progreso tiene que ver con alcanzar un objetivo, mejorar y superarse, quienes se inclinan por esta motivación, siempre están buscando mejores resultados en lo que hacen.

 

Cuando identificamos un motivador real, entramos en un estado que activa y dirige la conducta hacia esa meta, es lo que da energía y dirección a lo que hacemos y se convierte en la causa de los comportamientos.

 

La motivación es dinámica, no siempre las cosas salen como queremos o nuestras actitudes nos son siempre las mismas. Algunas cosas que podemos hacer para mantener y activar la motivación son: tener claro el plan de acción que utilizaremos para llegar a donde queremos; tener presente el objetivo en todo momento; cuando no tengamos ganas de seguir, debemos recordar el objetivo, obligarnos a actuar y ser constantes;  fijarnos en lo que hemos logrado y no en lo que falta por hacer también es una buena herramienta; además, es fundamental disfrutar el proceso y aprender de lo bueno y de lo malo.

 

¿Cómo los líderes pueden impulsar la motivación en las empresas?

Las empresas, como las personas, deben tener una motivación clara que permee de manera positiva a todas las personas que trabajan en ella. Así mismo, los líderes deben entender que como seres humanos debemos sentirnos motivados para poder hacer las cosas bien. Esto aplica tanto en la vida personal como en el trabajo, cuando no hay un significado real ni una conexión con las responsabilidades, las personas se sienten desmotivadas, esto se traduce en baja productividad y en un ambiente negativo.

 

El reto de los líderes está en saber cómo activar las zonas del cerebro encargadas de crear los impulsos que hacen que las personas quieran aprender nuevas habilidades y asumir nuevos retos. Cuando esto sucede recibimos dopamina en nuestro cerebro, un neurotransmisor relacionado con la motivación y el placer.

 

El trabajo debería ser siempre un espacio para experimentar, explorar y aprender, los líderes deben promover estas tres prácticas y asegurarse que las personas tengan siempre presente la motivación de la empresa donde trabajan y se sientan realmente conectadas con ese objetivo.

 

Existen tres formas que ayudan a que los líderes puedan impulsar la motivación en el lugar de trabajo: detectar para qué son buenas las personas y delegar tareas que les permitan desempeñarse de acuerdo a eso, crear oportunidades para experimentar y hacer feedbacks continuos donde las personas se sientan involucradas en los procesos y donde los líderes tengan la oportunidad de conocer qué tan alineadas están las motivaciones de su equipo con las de la empresa. 

 

La motivación es el motor que mueve el mundo, nuestros deseos, acciones y decisiones. Estar motivados es importante no solo para comenzar a hacer algo, sino también para mantenerse firme durante el proceso. Por eso debemos dotar la vida de sentido en todos los ámbitos y roles en los que nos desenvolvamos, esto nos ayuda a estar enfocados y a dar lo mejor de nosotros en todo lo que hagamos para así lograr transformar la sociedad que habitamos.

 

>Si quieres profundizar más sobre la teoría de la motivación, te recomendamos consultar el libro El cerebro y la inteligencia emocional, nuevos descubrimientos de Daniel Goleman, capítulo 7.