La confianza, base sobre la que se consolidan las relaciones humanas

La confianza, base sobre la que se consolidan las relaciones humanas.

La cooperación es una de las claves del éxito de la especie humana, el hombre no ganó la carrera evolutiva por ser el animal con más habilidades físicas. No somos los más veloces, no tenemos la mejor visión nocturna, un olfato agudo ni garras para defendernos, sino que fuimos el ser vivo con la capacidad de desarrollar el sistema de comunicación más complejo de todos, un sistema que promueve la confianza y la cooperación.

 

En experimentos en los que se enfrenta a niños a situaciones en las que algunas personas necesitan ayuda, ellos asisten de manera espontánea sin recibir ningún tipo de orden, demostrando que ciertos comportamientos de auxilio y ayuda son innatos en el ser humano.

 

La cooperación y el altruismo son muy frecuentes en toda la naturaleza, lo podemos observar en una gran variedad de contextos especialmente en el cuidado parental y la vida en sociedad. Por ejemplo, cuando un primate emite una señal de alarma para indicar la existencia de un peligro al grupo, está poniendo en riesgo su propia vida, pues puede ser fácilmente detectable por los depredadores.

 

Cooperar significa actuar con otros para el logro de un objetivo común, esto no significa dejar de lado los objetivos individuales sino encontrar espacios donde lo individual impulse los objetivos grupales. Es un ganar-ganar entre los intereses de la persona y los distintos sistemas a los que pertenece, por esto, la confianza es fundamental porque genera la cooperación necesaria para que todas las personas involucradas cumplan sus responsabilidades con eficiencia.

 

El historiador Yuval Noah Harari en su libro De animales a dioses, expresa que “la cooperación social es la clave para la supervivencia”, pues la sinergia es la manifestación más clara de la imposibilidad del ser humano de ser un individuo aislado, es la consecuencia del reconocimiento de la limitación de recursos propios y de ver al otro como un complemento, no como una competencia. Es ahí donde surge la confianza como mecanismo para alinear voluntades, compartir motivaciones y creer en las personas que nos rodean.

 

La confianza es el eje del progreso de la humanidad, es la base sobre la cual hemos evolucionado debido a que genera un juicio de posibilidad y esperanza. Cuando hay confianza la comunicación es instantánea, efectiva, sinérgica y promueve la cooperación y la retroalimentación; de lo contrario la comunicación tiende a ser difícil, cortante y defensiva, lo que dificulta conseguir los objetivos propuestos.

 

La fórmula de la confianza

La confianza se basa en la creencia de que una persona será capaz de actuar de cierta manera frente a una determinada situación: “Voy a contarle todo a mi jefe, tengo confianza en que me entienda y me ayude”, en este caso, la confianza puede reforzarse o debilitarse de acuerdo a las acciones de la otra persona, si el jefe lo ayuda, la confianza saldrá fortalecida, si sucede lo contrario, la confianza se verá traicionada y en el futuro lo más probable es que la persona no actúe de la misma forma.

 

La confianza supone una suspensión, al menos temporal, de la incertidumbre respecto a las acciones de los demás. Cuando alguien confía en el otro, cree en la transparencia de sus palabras y comportamientos. Los entornos de confianza hacen que las personas admitan sus debilidades y errores, pidan ayuda con facilidad, aprecien las capacidades y experiencias de los demás, ofrezcan y acepten disculpas que generen un buen ambiente y eviten las luchas de poder.

  

Las personas que quieren construir confianza en sus relaciones necesitan establecer posiciones claras, ser coherentes y consistentes con sus comportamientos, creencias y los valores.

 

Confianza

Coherencia + Consistencia

          

La coherencia se alcanza cuando lo que hacemos y decimos está alineado con lo que pensamos y sentimos, si disfrazamos nuestros sentimientos generaremos duda, no podremos crear y sustentar la base necesaria para generar confianza. La franqueza alineada con la inteligencia emocional permite lograr la coherencia.

 

La consistencia está relacionada con la firmeza en los actos cotidianos, de nada sirve si solo lo somos en ocasiones, las acciones constantes definirán la confianza que las demás personas depositan en nosotros; no podemos olvidar que la construcción y reparación de relaciones supone una inversión a largo plazo.

 

Tanto la coherencia como la consistencia permiten establecer relaciones basadas en la confianza, tan importante en todos los ámbitos de la vida. Solo se logran crear vínculos duraderos y sanos cuando se confía en el otro, cuando sabemos que las palabras y comportamientos de quienes nos rodean no nos están poniendo en la cuerda floja de la duda y la incertidumbre. Poder confiar en los demás es la expresión más clara del sentido de la humanidad: estar en búsqueda constante de la cooperación y el progreso.