Empatía, la sincronía<br> con el otro.

Empatía, la sincronía con el otro.

Ponerse en el lugar del otro es un arte que todos deberíamos aprender, la empatía es un mecanismo que nos permite entender que hacemos parte de un sistema y que las personas con mayor capacidad de empatía son aquellas que saben captar información de los demás a partir de su lenguaje no verbal, sus palabras, expresiones, posturas y tono de voz. Hacer una lectura completa del lugar que habitamos es importante para reconocer las diferencias y habitar el mundo con armonía y respeto.

 

Según Daniel Goleman en su libro Inteligencia emocional, la empatía es la capacidad que tenemos de percibir lo que otros sienten sin decirlo, constantemente enviamos señales sobre nuestros sentimientos mediante el tono de voz, la expresión facial, los gestos y muchos otros canales no verbales, por eso debemos saber interpretar las emociones ajenas y percibir las preocupaciones o sentimientos del otro.

 

La empatía va más allá de entender qué le pasa a otra persona, ¿alguna vez tuviste esa sensación de ver a alguien tropezar con una cama lastimándose el dedo meñique del pie y sentir el dolor de la otra persona como si estuvieras en sus zapatos?  Eso sucede por la presencia de las neuronas espejo que se encuentran presentes en nuestros circuitos emocionales, son células cerebrales que cumplen la misión de reflejar en nuestro cerebro aquello que estamos observando. Cuando consciente o inconscientemente detectamos las emociones de otra persona a través de sus acciones, nuestras neuronas espejo reproducen esas emociones, creando un sentido instantáneo de experiencia compartida.

 

Las neuronas espejo se encargan de detectar la información mientras que el cerebro la recibe, recopila e interpreta para tomar decisiones en torno a ella. Estas neuronas también identifican información emocional debido a que están conectadas al sistema límbico, relacionado con la regulación de la memoria, la atención y las emociones. Marco Iacoboni, neurocientífico de la Universidad de California, afirma que hay estudios que demuestran que los niños que imitan y observan las expresiones faciales presentan una mayor activación de estas neuronas y por lo tanto mayor empatía.

 

Esto ocurre porque si el niño ve a alguien sonreír, sus neuronas espejo crean una simulación de esa sonrisa en su cerebro, envían estas señales al sistema límbico y acaban por sentir lo mismo que la persona que sonríe. Que nuestro cerebro reaccione de esta forma explica el aprendizaje por imitación y empatía; vivir la acción del otro como nuestra, nos ayuda a comprenderla.

 

Según Goleman, existen tres tipos de empatía. La empatía cognitiva es la que se percibe cuando uno ve cómo son las cosas que ocurren y adopta la perspectiva del otro, es decir, es aquella que consigue explicar las cosas de tal forma que todos puedan entender y, de esta manera, generar motivación en las otras personas. La empatía emocional es la base de la compenetración y de la química, es sentir a la otra persona, hacerle ver que entendemos su situación, es la capacidad de detectar en el momento las reacciones de los demás. Por último, está la preocupación empática la cual se basa en sentir la preocupación del otro y es donde surge, de manera espontánea, su ayuda.

 

El siguiente es un ejemplo donde la empresa de juguetes LEGO responde a un niño del Reino Unido, quien luego de perder una minifigura que se había comprado con todo el dinero ahorrado de los regalos de Navidad, decidió escribirles un email para que le enviasen el muñeco perdido:

 

“Hola, mi nombre es Luka y tengo 7 años. Con todo el dinero que me dieron por Navidad compre el kit Ninjago Ultrasonic Raider. El número es 9449. Es realmente bueno. Mi papá me llevó a Sainsburys y me dijo que dejara en casa los muñecos, pero yo los llevé y perdí a Jay ZX en la tienda cuando se salió de mi chaqueta. Estoy realmente triste por haberlo perdido. Papá me dijo que les mandara un email para ver si podrían enviarme otro. Prometo no volver a llevarlo a la tienda de nuevo, si me lo envían. ¡¡Gracias!!”

 

Y esta fue la respuesta del departamento de Servicio al Cliente de LEGO:

 

"¡Gracias por enviarnos un email!

Lamentamos mucho saber que has perdido tu minifigura de Jay pero parece que tu padre tenía razón cuando te dijo que la dejaras en casa. Parece también que estás muy triste por la pérdida.

Normalmente deberíamos pedirte que pagues por una nueva figura si la has perdido y necesitas reemplazarla. Mis jefes me han dicho que no puedo enviarte una gratis por tu pérdida, pero he decidido hablar con Sensei Wu para ver si puede ayudarme.

Luka, le dije a Sensei Wu que haber perdido tu minifigura Jay fue puramente un accidente que no volvería a suceder nunca más. Me dijo que te dijese: “Luka, tu padre parece un hombre sabio. Debes proteger tus minifiguras Ninjago como los dragones protegen las armas de Spinjitzu.” Sensei Wu también me ha dicho que estaba bien enviarte un nuevo Jay y que también sería bueno incluir algo extra para ti, porque alguien que ahorra todo su dinero de regalos de navidad para comprar el Ultrasonic Raider debe ser un gran fanático de Ninjago.

Así que espero que disfrutes de tu minifigura Jay, con todas sus armas. Tú serás el único en poseer una figura Jay que combina 3 en una. También te voy a enviar alguno de sus enemigos para que puedan luchar entre ellos.

Sólo debes recordar, como te dijo Sensei Wu, mantener protegidas tus minifiguras como las armas de Spinjitzu. Y claro está, siempre escucha a tu padre.

En las próximas dos semanas recibirás un sobre de LEGO con tus nuevas minifiguras. Por favor Luka, cuídalas. Recuerda que prometiste dejarlas siempre en casa".

 

Dependiendo de la situación, podemos actuar desde un tipo de empatía, mostrar solo dos o tener una reacción en cadena que termine en una acción tangible dirigida a ayudar a la otra persona como el caso de LEGO. No solo es importante conocer los tipos de empatía, sino también los límites que debemos tener, pues puede ser fácil que, dependiendo de las situaciones, traspasemos los límites.

 

De acuerdo con el psicólogo Karpman, existen tres tipos de roles que podemos asumir al momento de relacionarnos con los otros, salvador, víctima o perseguidor. Estos se encuentran dentro de un triángulo vicioso, llamado triángulo dramático,  cuando nos ubicamos en alguno de estos roles, estamos sobrepasando nuestros límites y el de los demás.

 

EmpatíaSi estamos en el papel de víctima no asumimos responsabilidades y esperamos a que los demás nos ayuden a solucionar nuestros problemas (nos salven). En el papel de salvador dejamos de lado nuestras prioridades y ponemos por encima las de otras personas, mientras que, si estamos en el papel de perseguidor, pasamos por encima de los otros sobrepasando la confianza y el respeto. Cualquiera de los tres roles afecta las relaciones, en muchas ocasiones adoptamos alguno sin darnos cuenta y sobrepasamos los límites de la empatía, debido a que en el fondo son mecanismos para ganar afectos o sobrevivir a una situación. 

 

Debemos entrenar nuestra capacidad de relacionarnos con empatía en todo momento, pues no se trata de un don especial de algunas personas sino de una cualidad que podemos desarrollar. Ser empático es más que ponernos en el lugar del otro, es experimentar su realidad a través de los sentidos: ver a través de sus ojos, sentir a través de su piel, comprender a través de lo que hay en su mente y en su corazón.