Estado de flujo, la clave para el rendimiento óptimo.

Estado de flujo, la clave para el rendimiento óptimo.

El ser humano es un sistema complejo que responde a todo tipo de estímulos, alcanzar el rendimiento óptimo es el resultado de respuestas positivas que hace la mente ante comportamientos y actividades que le generan satisfacción.

 

Existen tres estados principales en los que el cerebro coopera o perjudica nuestro rendimiento ya sea en el trabajo, el aprendizaje, en algún deporte o destreza que requiera del uso de nuestras capacidades: la desvinculación, la sobrecarga y el flujo. Los tres ejercen gran influencia en nuestra capacidad de rendir al máximo, cuando estamos en los estados de desvinculación o sobrecarga, el rendimiento es mucho menor que si alcanzamos el estado ideal de flujo.

 

La desvinculación es muy común en la sociedad actual donde abundan personas estancadas en sus responsabilidades por falta de motivación, inspiración e interés. Cuando alguien está en este estado, simplemente porque no le encuentra sentido a lo que hace, nunca logrará ser productivo, no podrá rendir en su trabajo y se acostumbrará a hacer solo lo necesario por obligación sin estar en la búsqueda de nuevos retos que activen el rendimiento.

 

La sobrecarga también perjudica la reacción del cerebro en lo que hacemos, y ocurre cuando las responsabilidades exceden nuestra posibilidad de gestionarlas, esta situación afecta nuestra capacidad de hacer las cosas bien, crear, planear y pensar de forma eficaz. En este estado los niveles de estrés son excesivos por periodos demasiado largos, esto afecta la función neuroendocrina y se provocan desequilibrios de los sistemas inmunitario y nervioso, nos volvemos más propensos a enfermarnos y nos cuesta pensar con claridad.

 

También se da cuando tenemos una fuente de estrés crónica a la que nos cuesta acostumbrarnos o nos obsesionamos con ella sin poder reducir los niveles de estrés voluntariamente, por ejemplo, cuando nos despertamos en plena noche a darle vueltas a eso que nos inquieta, no logramos descansar ni controlar el estrés malo en las horas de sueño.

 

Mientras que la desvinculación y la sobrecarga afectan nuestra capacidad de rendir al máximo, el ideal es llegar al estado de flujo, que representa el punto máximo de autocontrol y aprovechamos completamente nuestras capacidades y talentos en pro del rendimiento, es un estado de armonía neuronal donde el cerebro está en equilibrio. Hacer las cosas dentro del nivel de flujo, como su nombre lo indica, significa fluir con la actividad que estamos realizando y estar completamente involucrados hasta llegar al punto que el tiempo, la fatiga y el cansancio pasan a un segundo plano.

 

Este estado se da cuando estar inmerso en una actividad resulta tan placentero que pareciera que el tiempo volara, disfrutamos cada segundo que pasa por más difícil que sea la tarea que estamos desempeñando, la concentración está de nuestro lado, sentimos que estamos haciendo las cosas con el máximo de nuestro potencial y se liberan hormonas de estrés que ayudan al enfoque.

 

El estrés no siempre es malo, es más, cuando se pasa del aburrimiento del estado de desvinculación al punto óptimo de flujo, se liberan hormonas de estrés bueno que reactivan el rendimiento y promueven la vinculación y el entusiasmo, lo que hace que el cerebro se convierta en un aliado a la hora de trabajar o desempeñar cualquier actividad que requiera poner en práctica nuestras capacidades.

  

Para lograr el flujo debemos encontrar el equilibrio entre las exigencias que requiere una actividad o situación y las capacidades de las personas. Por eso es importante el autoconocimiento, saber para qué somos buenos y para qué no y, en cuanto a los líderes, es fundamental que conozcan a su equipo para saber delegar las responsabilidades de forma efectiva.  

 

Algunos consejos para lograr ese equilibrio son: busca algo que te resulte completamente interesante y que te motive a aprender y trabajar; céntrate en el proceso, no en el resultado; reconoce tus habilidades y debilidades, estas deben coincidir con la dificultad de la tarea; encuentra el espacio y momento perfectos, que permita total concentración y enfoque, ponte metas que de verdad puedas cumplir en un tiempo determinado.

 

Te has preguntado si las actividades que realizas en tu día a día te permiten llegar a este estado de flujo y si estas inmerso en un entorno exigente pero que estimula tus pasiones, curiosidades e intereses hasta el punto de querer entregar todas tus capacidades para que las cosas salgan bien. El reto está en encontrar el punto de satisfacción, ese impulso para ser mejores cada día y esforzarnos al máximo en todo lo que hagamos.

 

> Si quieres profundizar en esta teoría del Arco de la ley de Yerkes-Dodson, puedes consultar el capítulo 8 del libro de Daniel Goleman. El cerebro y la inteligencia emocional, nuevos descubrimientos.